EL  RETORNO  DE  LA  PAZ

Inicio                                                                        Una novela del escritor costarricense José Neri Murillo Porras (1908-1966)                                                   

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Seguía transcurriendo el tiempo. Aquel silencio de Carlos duró treinta días más. Yolanda llena de inquietud esperaba y le escribía.

A mediados de julio recibió esta otra carta:

<<San Francisco de California, julio de 1930.

Inolvidable Yolanda:

Hace cuatro meses que me vine de tu lado, y hace uno que no te escribo.

Prometí regresar en junio, y me es imposible; el destino ha colocado un gran obstáculo en mi camino. En tus oraciones, ruégale a Dios que me ayude a quitar un velo de ignominia que sobre mí han puesto. No vale la pena que te intereses en saberlo. Es algo sin importancia, pero no me esperes.

                  Recibe muchos besos de tu,

                                                                              Carlos>>.   

P.D ¾ Te ruego dirigirme las cartas recomendadas al doctor Paul Laval. Calle Jackson Nº… >>

Al terminar la lectura, la expresión de dicha se tornó en dolor y desesperación. Se recostó en su lecho apretando convulsivamente la carta entre sus manos.

Yolanda se tornó triste. Casi no dormía pensando en su situación que trataba de ocultar. Pero tenía esperanza, aunque no obtuviera contestación a sus cartas.

Una mañana Mayra fue a visitarla.

¾ ¿No has sabido de Carlos? ¾ le preguntó cuando notó que Yolanda tenía sus ojos llenos de lágrimas.

¾Nada he sabido ¡Algo grave le ha ocurrido! ¡Soy una desgraciada! ¡Prefiero morir si no regresa pronto!

¾No debes abatirte. El te quiere mucho y vendrá.

¾Yo lo quiero, y sé que él me quiere también, pero…

¾ ¿Por qué lloras, Yolanda?

¾Porque se que mi madrastra no me quiere, y mi padre, instado por ella, me va a despedir de la casa.

¾ ¡Yolanda! ¡Nunca te he encontrado tan pesimista como hoy!

¾ ¿Qué puedo hacer? ¡Pobre de mí! ¾ sollozando y cubriéndose el rostro con las manos, lloró. ¾ ¡Qué será de mi sin Carlos! ¡Ah! ¡Si él supiera lo que estoy sufriendo! ¡Qué haré sin padre para mi hijo!

¾ ¡Cómo es eso! ¿Esperas un hijo?

¾Sí, Mayra. ¡Espero un hijo! ¡Mi destino es muy triste!

¾ ¡Como son los hombres de malvados! ¡Y yo creí que el amor que él te manifestaba era sincero! Yolanda, ¿Y lo creíste también?

¾ ¡No es que lo creí, es que lo creo!, pero ¡quien sabe que es lo que ha pasado, que no ha podido regresar!

¾ ¡Yolanda, por Dios! ¡Que hacemos para que nadie se de cuenta de esto!

¾ ¡Nada! ¡Esperar!

¾Sí, Yolanda. ¡Pero crees demasiado en el amor de él para esperarlo tanto! ¿Y si tu papá lo sabe antes?

¾ ¡No sé que hará conmigo! ¡Pero tengo fe que Carlos volverá pronto!

¾ ¡No se que hacer, Yolanda! ¡Yo haré lo posible por ayudarte! ¾manifestó Mayra nerviosamente y le dio consejos y frases de aliento, y luego comenzó a escribirle a Carlos, explicándole la situación desesperada de Yolanda, rogándole que regresara cuanto antes.

 


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