EL RETORNO DE
LA PAZ
Inicio Una novela del escritor costarricense José Neri Murillo Porras (1908-1966)
035 Por
la noche, en el Barrio Aranjuez, don Guillermo, doña Berta y Yolanda
tuvieron la visita de la familia Chartier. ¾Me
alegra mucho verlos por este su antiguo barrio ―los
recibió don Guillermo atendiéndolos en la sala. ¾Para
nosotros es un honor. ¾Gracias
doña Luz ―agradeció
doña Berta después de los abrazos de saludo. ¾ ¿Es
interesante la novela que está leyendo en francés? ―preguntó
el señor Chartier a su discípula. ¾Es
bonita ―y
doña Berta hizo un comentario del libro. Después
de un rato dijo doña Luz: ¾Mire,
Yolanda: Ruth ya sabe tocar bien <<Retorno>> y el vals que
le dedicaron a usted. ¾Me
alegro mucho. ¾Son
composiciones lindas ―alabó
la madrastra. Ese muchacho Carlos, es un buen compositor y según el
doctor Martínez, es un gran cirujano. Yolanda
bajó la cabeza alegre y emocionada de esas palabras. ¾ Y,
volviendo a la música, la de Gounod y de Debussy me han gustado desde
joven ―manifestó
el señor Chartier―.
Cuando
las oigo me hacen recordar mi tierra. Esos
autores tienen muchos admiradores en América. ¾Me
gusta mucho esa clase de música ―afirmó
doña Berta. ¾Nosotros
hemos viajado mucho ―intercedió
doña Luz cambiando de tema. ¾Sí
―afirmó
el francés―
Nos casamos en Colombia en donde nació Luz; vivimos luego en Argentina,
en donde nació Ruth. Hace alrededor de quince años nos fuimos a vivir
a San Francisco. Tenemos amistades en casi todo el continente.
Hemos viajado mucho en barco. ¾Entiendo
que en los Estados Unidos van a construir aviones para muchos pasajeros. ¾
¿Y
llevarán muchas personas? ¾Parece
que pueden llevar más de cuarenta. ¾ ¿Hasta
donde llegaremos con tantos inventos que están apareciendo por todas
partes? ¾Según
lo vaticinan, dentro de pocos años todos los países de América estarán
unidos por vías aéreas. ¾
¿Serán
seguros esos aparatos? ¾Claro
que sí, Ruth. Tal vez los primeros no lo sean, pero dentro de algunos años
serán más seguros que los barcos. ¾Cuando
regresemos aquí, a Costa Rica, quizás podamos venir en avión. ¾Cuando
estemos lejos, vamos a sentir nostalgia por Costa Rica ―manifestó
Ruth. ¾Ustedes
están hablando como si tuvieran deseos de irse. ¾ No,
don Guillermo. No tenemos deseos, pero nos llaman de Francia. ¾
¿Buenas
Noticias? ¾ Sí,
doña Berta ―afirmó
el señor Chartier―
Un hermano de mi madre murió hace poco y me heredó su fortuna. ¾Lo
felicito, señor Chartier. ¾ Gracias,
don Guillermo. ¾También
nosotras los felicitamos ―hablaron
a la vez Yolanda y doña Berta. Y
la familia visitante agradeció las felicitaciones: ¾Tal
vez dentro de poco vengamos a despedirnos. ¾Los
esperamos
¾manifestó Yolanda. ¾ ¿Se
irán pronto? ¾Dentro
de dos meses aproximadamente. ¾
¿Y
sus alumnos de francés? ¾ Este
es el último mes que les daré clases. Por estos lugares no hay mucho
entusiasmo por el francés. ¾Tiene
usted razón, don Luis. Como el intercambio principal de estos países
es con los Estados Unidos, por eso se preocupan más por el inglés. ¾ Don
Luis, ¿habla usted otros idiomas? ¾Hablo
francés, que es la lengua de mi patria, además el español que lo
aprendí en Colombia, y un poquito de italiano. ¾ ¿Alemán? ¾No
sé nada. Nosotros los franceses tenemos poco amor por lo alemán, así
como ellos deben sentir algo parecido por nosotros. Estamos pagos. ¾ ¿Peleó
en la guerra pasada? ¾Sí,
Yolanda. Los dos últimos años, 1917,1918 estuve en líneas de fuego.
Fue una guerra cruenta. De ambos lados murieron millones de personas. Yo
perdí tres hermanos y cinco sobrinos. Los cañones alemanes destrozaron
nuestros campos y ciudades, pero nosotros después se las destrozamos a
ellos. La batalla de Verdún, ¡fue terrible! ¡Ojalá que no haya una
Segunda Guerra Mundial! ―agregó
Don Luis. ¾ Ahora,
con la aviación y los nuevos inventos, una segunda guerra sería más
cruel que la primera. ―Sí, don Guillermo; la primera sería un juego de niños comparada con la segunda, porque… ―el francés continuó en el uso de la palabra.
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